martes, 22 de mayo de 2012

El teatro universitario retrata los contextos de violencia en las XXV Jornadas Alarconianas


En el Centro de Estudios para Extranjeros (CEPE) de la UNAM fue presentada La misa del gallo, obra que ofrece a los espectadores una fuerte dosis de violencia con tres historias de alguna manera entrelazadas, “donde el plomo es la nueva ley del barrio”, refiere uno de los personajes.

La narraciones son vertiginosas e ilustrativas de la violencia: sicarios, ejecuciones, plomo, machines, santa muerte, jefe dela banda, la última letra del abecedario, enemigos, narcocorridos, plata para comprar el alma al diablo, cuerpos, sangre, palenque, ajuste de cuentas, venta de piratería, la plaza, las armas, el cementerio y las madres que entierran a sus hijos.

La fuerza escénica de cuatro jóvenes movieron al público de una historias a otra con el cambio de personajes de manera furtiva: un cantante de narcocorridos que vislumbra su muerte al atacar a sus enemigos a través de sus canciones en Sinaloa; la historia de Matarife y Jeny, él un narcotraficante acorralado por la policía y ella una prostituta que lo acompaña y la tercera historia aborda la tragedia de Maura, una mujer que suplica el regreso de su hija.


La puesta en escena universitaria de la dramaturgia de Alejandro Román y la dirección de Ángel Patricio inicia y culminan un contexto de violencia constante y evoca las posibles vicisitudes de quienes forman parte del crimen organizado y de quienes directa e indirectamente se ven afectados.

Del teatro guerrerense: La forma exacta de percibir las cosas

Con un éxito de llenos totales ha resultado hasta el momento, la Antología Escénica de la Dramaturgia Guerrerense en el Auditorio de Casa Borda, donde el contexto de Jornadas Alarconianas fue propicio para estrenar la nueva puesta en escena del director y dramaturgo, José Dimayuga, originario de Tierra Colorada.

La forma exacta de percibir las cosas relata la historia de Frank, representado por Miguel Ángel Sotelo y Paulino por Enrique Caballero. Ambos son pareja que han vivido una vida tranquila y hasta amorosa, pero un viaje a Puerto Ventura en la Costa Chica cambia sus vidas.


De manera elocuente, Frank platica que conoció a un fantasma aunque Paulino no le cree. Después éste mismo le confirma que es verdad, pues tuvo un encuentro sexual con el fantasma, lo cual provoca los celos de Frank que intenta terminar con la relación no con un divorcio convencional sino con la muerte.

El público resultó divertido por el humor y el sarcasmo de los personajes y los retos que enfrentaron a lo largo de la historia. Asimismo, el director José Dimayuga fue aplaudido por todos durante la entrega de su reconocimiento por su partición en éste festival de teatro.



Agradecimientos especiales a:

Gobierno del Estado de Guerrero

Instituto Guerrerense de la Cultura 

Hotel Agua Escondida

Autotur ADO

 
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