miércoles, 17 de julio de 2013

Wycliffe Gordon Quartet en concierto Sala Telefónica Centro Cultural Roberto Cantoral, reseña


Wycliffe Gordon trajo a México un estilo de Jazz qué desafortunadamente no es tan común oír de este lado del continente.

Por ende, el concierto presentado por él y su cuarteto nos llevó de inmediato a un universo sonoro donde no faltó nada de la cultura qué involucra el Mississippi: New Orleans, Fats Waller, Duke Ellington, el blues, el jazz y el swing....ahh el swing...

El bello Swing traído a México en la sensibilidad del Wycliffe Gordon Quartet no dejó espacio donde pudiéramos distraernos y perdernos del banquete dispuesto por este magnífico cuarteto comandado por Wycliffe.

Músicos:

Wycliffe Gordon en el trombón, mini trombón, trompeta y voz (scat incluido)

Ehud Asherie en el piano (un excelente toque contemporáneo con un matiz stride bellísimo)

Yasushi Nakamura en el contrabajo

Alvin Atkinson en la batería/percusión y voz (scat incluido)






Desde el primer momento, los compases del cuarteto capturaron la atención y el oído del público  reunido en el Centro Cultural Roberto Cantoral.

El taste, el swing (no aplicado aquí en el estilo sino en el beat) y el beat de la banda de Gordon fue generoso de principio a fin.


Y momentos de sensibilidad, de sutileza y de lucimiento personal sin sobrepasar el espíritu del swing los encontramos a lo largo de todo el concierto. La libertad qué en el intercambio musical Wycliffe permite a sus músicos es inmensa.  Además de los tradicionales solos de cada miembro en su respectivo instrumento, el concierto estuvo plagado de detalles que reafirmaron la riqueza de lo expuesto.

El uso como multi instrumentista que Wycliffe posee nos dio la oportunidad de oírlo en la trompeta, el trombón, el mini trombón, en la voz y en los excelente duetos scat con el también vocalista (además de baterista-percusionista) Alvin, montado en la batería.

Alvin, muy dentro del estilo presentado, también mostró las capacidades tonales de un instrumento más relacionado a la percusión qué al tono.

La variedad tonal qué Alvin, en el manejo de la batería desplegó, nos dio oportunidad de disfrutar una faceta qué no es común en el terreno del drumming.

Y este último comentario ubicado totalmente en el mundo del drumming. No sólo en el jazz o el swing. Sin importar el estilo ehh.

El juego tonal qué Alvin ofreció en los tambores (con baqueta frotada incluida) ensanchó la riqueza sonora del concierto. Era evidente que al final Alvin se había ganado el mayor aplauso de la noche.

Esa noche mágica se ha ido pero sí en algún momento, en donde ustedes se encuentran tienen oportunidad de oír la música de Wycliffe no la desaprovechen. Encontrarán una joya musical gourmet de la cual será muy difícil desprenderse.


Wycliffe Gordon Quartet estuvo en México, oh sí.


Agradecimiento especial a Telefónica México por las facilidades dadas para la cobertura de este concierto.
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